La respuesta de David Bole a un comentario de Athanasios en su blog me hizo replantear la propia idea del blogging y su relevancia sociocultural inherente:
Si ese no es tu objetivo —y por defecto lo es si escribes un blog—, entonces deberías convertir tu expresión de sí mismo en algo privado y colocar tus pensamientos y sentimientos en un diario o cuaderno [offline].
Muchos blogs son expresiones personales de pensamientos íntimos y, siento que, no hay nada malo en eso, siempre que intentes ser interesante para personas que no te conocen.
Si solo blogueas para ti mismo o para amigos y familiares, ¿por qué hacerlo públicamente?
Blogueas públicamente porque quieres ser leído por extraños; y si quieres ser leído, eso significa que debes inspirar a tus lectores proporcionándoles algo que no puedan encontrar en otro lugar.
Comienzas respondiendo la siguiente pregunta:
¿Qué sabes tú que nadie más sabe?
Blogueas para compartir ese secreto.
En parte, estoy de acuerdo con David cuando dijo que todos queremos ser leídos, escuchados y aceptados como parte del blogosfera. Es naturaleza humana querer pertenecer. Al tener un blog, nos damos cuenta de cuánto podemos expandir ese deseo. Tenemos nuestras propias razones, motivaciones e inicios modestos. Nuestro blog, en cierto modo, refleja nuestra personalidad y, de alguna manera, nuestro estilo de vida. Cómo interactuamos con otros bloggers y con nuestros lectores exhibe nuestra capacidad para ser abiertos de mente y proactivos.
Sí, lo sé, habrá algunas malas manzanas en el lote: aquellos que bloguean por motivos conocidos solo por ellos; aquellos que ven a otros bloggers como adversarios en lugar de pares; aquellos que desalientan en vez de animar; aquellos que bloguean por interés propio en lugar de inspirar y motivar a otros. Los vemos todos los días, acechando, esperando la oportunidad para encontrar errores de otras personas y forjar sus propias pequeñas victorias.
La blogosfera es un microcosmos de la realidad social en la que vivimos. Después de casi medio siglo de blogging, he aprendido a estar del lado de la paciencia, perseverando y siendo resiliente; de esta manera, he contribuido a otros y quizás inspirado a algunos.
I must have started blogging at a time when blogging was still generally was not considered as cool as it is now. Back then, it was all about online journaling to me. I blogged because I wanted an online space where I could post my thoughts, even the rather private ones. I started blogging for a few semi-stranger friends: friends from outside the Philippines with whom I could keep up through blogging. It’s still a different matter to e-mail them as e-mail was more for private conversations.
Bole’s idea is right, but only up to a certain point. One blogs not only because one wants to affect people, stranger or not. One blogs because one has something to say. That something might not be worth-reading or not, but that is better left to the reader and the author to judge. i say, blog yourself away and in due time one or two strangers will stumble upon your little corner on the web and find value in it.